De nuevo el puto lunes.

Y me duele otra vez la pierna.

Aguantas con tu mejor sonrisa el continuo fluir de memos.

Es tu deber, por delante de la devoción, ajo y agua.

La comida fue un remanso en medio del tumulto.

Y creías superado el día... cuando aparece él... dispuesto a tocarte los huevos, ¡qué habilidad, la hostia!